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28/9/09

Siete Días

El camión se detuvo en la estación del sur. Llovía. Recuerdo haber sentido esa sensación de vacío en el estomago ante algo inevitable. Mi padre venia conmigo. Al salir del anden mi tía nos esperaba, salimos de prisa antes de que la lluvia cayera con mas fuerza.

Cruzamos varias calles hasta que nos detuvimos debajo de un puente peatonal, mi tía nos explicaba que microbus deberíamos de tomar para la próxima vez, esperamos que llegara el transporte, atrás de mi vendían sopas instantáneas, alcance a ver un sabor que nunca antes había probado: pollo con tomate. Mi padre me llamo desde la escalera de entrada del microbus, subimos, me senté junto a la ventanila y avanzamos.

Las calles cubiertas de agua, los grafitos en las paredes, la basura acumulada en las esquinas, me pareció un viaje interminable, este paisaje no se parecía en nada al que estaba habituado y tenia tal vez miedo. Era domingo por la tarde del 5 de julio de 1998.

El microbus aminoro su paso, entraba finalmente en la zona por donde deberíamos de bajar, mi tía me dijo que el edificio que abarcaba una manzana completa era el reclusorio oriente, avanzamos otras cinco cuadras de ahí, nos bajamos, comenzaba a llover, caminamos un par de cuadras, todo tenia un aspecto que yo nunca hubiera imaginado siquiera en mis sueños mas locos. Pero ahí estaba después de todo entrando en un conjunto habitacional de edificios maltrechos y olvidados de San Lorezo Tezonco.

A las 4 a.m. del día siguiente desperté por indicaciones de mi padre, me lave la cara, tenía frío, me vestí, me puse por primera vez una chamarra y salimos a la calle, mi tía nos indico todo lo necesario para poder llegar a la escuela, mi padre me acompañaba, supongo el tenia el mismo miedo que yo de perderse en la vorágine de una ciudad tan grande.

Llegamos a la estación del metro, camine por esos pasillo llenos de gente, apenas eran las 5 a.m. y había tanta gente en las calles esperando transporte. Me fije en mi mapa del metro la estación donde deberíamos de transbordar. Mi padre se mantenía a mi lado, me sentía cansado, veía a la gente dormir y me daba miedo hacer lo mismo y despertar en quien sabe donde. Finalmente transbordamos el metro que me habría de dejar detrás de la escuela. Me senté en la ventanila, mi padre enfrente de mi no decía nada, tenía sueño, lo sabía pero no quise comentar nada.

El metro comenzó a pasar estación tras estación entonces comenzó a tomar altura y dejo de ser subterráneo, estábamos a la altura de muchas casas habitación, el sol comenzó a salir desde las montañas, esa era la visión mas surreal que haya visto, mire al lado contrario y el monumento a la Revolución se mostraba imponente. Volvimos a adentrarnos en la tierra, no estábamos lejos de nuestro destino. Eran las 7 menos 15, supuse que no tendría tiempo de llegar a la primera clase.

A las 7:00 a.m. llegamos a la estación Lindavista, le dije a mi padre que tendría que correr para llegar a tiempo, el me dijo que me esperaría hasta que saliera, cuando entre en la ESCOM todo era un caos, no sabía que hacer, no sabía donde debería de estar. Me quede parado viendo como todos los de nuevo ingreso revisaban papeles en la pared.

Se acerco alguien me saludo y me pregunto si era de nuevo ingreso, asentí y pronto se unieron a nosotros otros dos, eran Mario, Sabrina y Rafael. Hablamos sobre cada uno de nosotros, pero el centro de atracción era que un chico de pueblo hubiera ingresado en la escuela de moda del Politécnico. Mario se acerco a una de las listas donde verifico nuestros nombres me había tocado en el mismo grupo que a el, Sabrina en el último y Rafael en el vespertino, lo cual no le pareció mucho porque trabajaba por las tardes, así que se dirigió a la administración para solicitar su cambio.

Con Mario y Sabrina subimos hasta el ultimo piso del edificio, nuestro aula se encontraba a un lado de las escaleras, entramos cuando el profesor de física explicaba rasgos de evaluación y solicitaba una tarea.

La mañana continuo sin que me diera cuenta con Mario fuimos a la biblioteca la cual estaba cerrada por inventario por lo que la tarea tendríamos que buscarla en otro lado, nos encontramos con Sabrina nos dijo que en la escuela de su novio la biblioteca estaba abierta. Al final del día salimos a la escuela de Matemáticas donde me entregaron las copias para la tarea.

Mi padre me dijo que teníamos que buscar el lugar donde habría de vivir. Las siguientes tardes las pasamos recorriendo cuartos de azoteas, cuartos de casas que olian a humedad, casas con precios elevados y de pronto llego el viernes.

Un profesor nos saco al patio en círculos comenzamos a girar en sentidos contrarios para presentarnos con nuestros compañeros, repetía lo mismo siempre, al terminar nos dejo jugar en la cancha y si queríamos irnos a casa podíamos hacerlo. Mario me invito a jugar, pero los deportes no son mi fuerte, desiste y le dije que tenia que buscar casa, se despidió de mano y fue a jugar.

Mi padre me esperaba en la entrada de la escuela con un periódico bajo el brazo. Íbamos de nuevo a recorrer Lindavista para ver si encontraba un lugar donde quedarme. Me detuve, estaba cansado, tenía hambre, mire la ESCOM y agache la cara, no me moví, entonces mi padre me dijo: Si quieres podemos regresarnos a casa. Lo mire y vi la escuela de nuevo, asentí y caminamos hacia la estación del metro.

Al siguiente día estábamos de nuevo en la central camionera esperando el autobús que nos llevara de regreso al mar, esperando el autobús que alejara todos los miedos que estar en la ciudad me producían, entonces decidí no volver a mirar atrás, decidí jamas arrepentirme de lo que estaba haciendo, estaba dejando ir una oportunidad en un millón que muchas personas anhelan conseguir. Tome el autobús, decidí no mirar por la ventanilla y partí después de vivir siete días que jamas podre olvidar.




Mario gracias por haber ayudado a llevar esa semana. Espero que hayas terminado la carrera y que todo este bien contigo. Sería chido por hablar contigo despues de todo este tiempo pero no he encontrado el modo de encontrarte. Un abrazo.

1/7/09

Dismissed

Supongo todos tenemos un miedo en lo particular, supongo el mio es producto de una serie de eventos desafortunados en los cuales, termino siempre en el ultimo sitio de la lista.

Yo nunca me di cuenta de ellos hasta que una amiga me lo dijo sin darse cuenta (es de esas personas que no saben medir el alcance de lo que puede salir de su boca), literalmente fue:

"Que bueno que viniste, eras el último en la lista. De no ser por ti no hubiera salido hoy"

Claro que no fue agradable saber que dentro de un universo de X personas probables, yo sea el ultimo recurso para salvar la tarde, cuando me puse a pensar en ello, me di cuenta como todo el mundo me tiene en efecto en ese sitio, ya sea porque no tenemos los mismos interés, o porque mi particular forma de ser no se complementa con la de los demás, ya sea porque siempre llego tarde y me retiro temprano, o porque mis ataques de ansiedad e hipocondria pueden fastidiar a todo el mundo... supongo no era difícil de adivinarlo.

Si bien ese es pude ser el mayor temor de mucha gente, a mi en lo personal a estas alturas ya no me resulta extraño que la gente me descarte por automático, y estar en el patético y nada honroso ultimo lugar de amigos.

Y mientras cuando intento salir no hay nadie disponible, tal vez eso es lo malo de ser dismissed.

24/5/09

Domingo Aun

Es un desmadre el escritorio, todos mis papeles están regados por todos lados, el ventilador encendido, el teléfono, la calculadora, la cartera, todas están encima de los papeles para evitar que salgan volando.

En el fondo los marcadores, las muestras de los químico, los trabajos que aun me falta revisar, mi carpeta del semestre, el cambio del camión de anoche, el bolígrafo vacío, y al fondo la botella de agua, el cable usb del teléfono sobre la impresora, las piedras del recuerdo, la música saliendo de las bocinas que yo mismo me encargue un día de adaptar a la computadora.

Es domingo y hace calor como lo ha hecho estos últimos doce días, no ha llovido, la calle la han rellenado de grava y tierra, seguro es algún político que quiere el voto, el polvo de la obra ha cubierto el monitor, lo he quitado de ahí con una servilleta de papel, el módem parpadea intermitentemente su led verde, la lampara se estacionó junto al televisor, la web cam se ha empolvado también pero me he olvidado limpiarla otra vez, los audifonos se han enredado entre todos los cables que hay debajo del monitor, veo la hora y recuerdo que en todo el día no ha sonado el teléfono, aun tengo que pensar en las clases de mañana. Mis placebos para la hipocondria se han terminado, me queda un par de píldoras de azúcar en el fondo del recipiente donde las guardo, tengo mañana que surtirme, necesito sentirme seguro cuando en la calle las luces destellantes no paran de saludarme a medio día.

Recuerdo los días de esta semana todos esos momentos donde me han descartado de antemano sin que yo tenga control sobre ello y esa terrible sensacion de uninvited mientras todo rápidamente va pasando. No me bañe hoy, pero tengo frío ahora como para hacerlo. Tengo aun que organizar los libros, las ideas, las horas de mañana.

Es domingo aun y mis ojos están a punto de cerrarse.

17/5/09

Hace un año

Hace un año mas o menos terminaba una de las épocas donde mas ansiedad pude haber sentido en mi vida, por un periodo mas o menos largo.

Y es que eso fue desencadenado por las migrañas que ocurrieron mínimo 2 veces por semana en un lapso de un mes. Supongo que era necesario que ese mes de migrañas me llevaran a iniciar un tratamiento para intentar erradicarla pero, lastima, no fue así. Sin embargo aprendí a que si tengo el don de prever (literal) cuando tendré la migraña, puedo evitarla o en el peor de los casos aminoararla, afortunadamente el neurólogo me recomendó un tip que me ha funcionado excelente para cuando esto me sucede y en el lapso de un año únicamente me ha dado migraña en 3 ocasiones, cuando hace un año en un solo mes me dieron de 8 a 10.

También aprendí a que si el dolor es inevitable, no tengo porque desgastarme animicamente, no tengo porque estresarme, si se que al fin de cuentas tengo la opción de aligerar el dolor que sufro, así también he controlado la ansiedad que me daba cada vez que tenia migraña, porque debo decir que cuando tenia el aura me daban ataques de pánico, me estresaba de una manera increíble, y al final mis nervios quedaban bastante alterados. Hoy afortunadamente, la ansiedad la he dejado de lado, porque sé que no me ayuda en nada si no todo lo contrario.

Hace un año que comencé una búsqueda para remediar esta herencia genética que me predispone a este mal, aunque no encontré la cura magica si descubrí que sin duda no me la causa ningún alimento como creía, sino que he llegado a la conclusión de que es cuestión de estres.

Así que a tomársela leve y tratar de estar mejor.

15/5/09

De mis habilidades sociales y algo más

He estado pensando en todas aquellas personas con las cuales he compartido el tiempo de mi vida, mi familia, mis amigos, mis compañeros de escuela, mis compañeros de trabajo, etc... cada uno de ellos me han acompañado durante días, meses incluso años.

He tenido la suerte de estar en contacto con mucha gente a pesar de que mis habilidades sociales son bastante malas. El ser profesor me ha permitido estar en contacto con generaciones jóvenes de las cuales he aprendido mucho pero sobre todo descubrí que después de todo mis habilidades sociales podían superarlas simplemente queriéndolo.

Y es qué hoy precisamente recuerdo algún texto que leí hace mucho tiempo sobre lo que eran las personas que conocías en tu vida eran como hojas de un árbol o algo así, no lo recuerdo bien, pero supongo hoy me he sentido así al recordar a cuanta gente me ha dejado atrás, cuantas hojas de mi árbol ya se han caído, cuantas de esas hojas germinaran tal vez con algo que yo haya dicho o hecho, supongo puedo esperar muchas cosas, pero el día de hoy no espero nada, solo confío en haber hecho algo bien para los demás.

No hablo solo de aquellos que fueron mis alumnos, quiero pensar que de algún modo yo pude haber hecho algo bueno de un modo u otro a alguien mas que tal vez solo conocí por un segundo o que convivimos un par de semanas. No sé porque quiero pensarlo así, pero supongo es porque veo que rápido ha pasado el tiempo desde que me di cuenta de que tal vez había algo bueno en mi que podía compartir al mundo.

Y es que pienso que las decisiones que he tomado bien o mal me han dejado en este sitio y aunque no se todavía que es lo que quiero, se como no quiero que sea mi vida, supongo eso es mucho mas importante y es que cuando veo hacia el pasado no puedo evitar pensar que haya podido estar en contacto con tanta gente, a pesar de todas las fobias que tenia para poder ser sociable, creo que no lo he hecho tan mal.

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